Gustavo
Rearte
Gustavo Rearte es fundador de la mítica Juventud Peronista
del 57, e integrante de su mesa ejecutiva. Cuando derrocan a Perón
en el 55, es uno de los jóvenes trabajadores peronistas que
integran los innumerables comandos de la resistencia, formando parte
del famoso Comando Valle. La lucha por la vuelta de Perón y
contra el régimen oligárquico lo lleva a encontrarse
y juntarse con otros compañeros que andan en la misma: Carlos
Caride, Rulli, El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc. Nacido
en 1931, y de origen humilde, tuvo una instrucción autodidacta,
leía mucho, para poder entender la realidad. De todos modos,
era un hombre de acción. De joven había sido boxeador
categoría peso pesado, de donde saco una rica experiencia.
Decía Gustavo: “a veces escucho a militantes que dicen
que tenemos que hacer primero la célula, la organización,
el Frente Unico, la lucha en la montaña, la lucha en la ciudad,
pero a mí me quedó algo muy claro del boxeo: yo no podía
decir punteo con el jab, luego un gancho de izquierda al hígado,
cuando se dobla, un uppercut y, finalmente, un cross. Yo tenía
que tener siempre en cuenta que el otro también peleaba y calcular
qué movimientos iba a hacer”. Rearte combinaba práctica
y teoría como lo hacen los verdaderos conductores revolucionarios.
Durante la Resistencia participó en las acciones más
audaces, lo cual no fue obstáculo para que desarrolle un notable
nivel teórico. De muy joven, durante la época de Perón,
había obtenido entrenamiento militar durante un año,
en la escuela de Suboficiales de la Aeronáutica de Córdoba,
donde lo pusieron en el cuadro de honor, luego, en los 60 completó
su entrenamiento en Cuba (donde se entrevista con Fidel Castro y con
el Che, quien lo visitará nuevamente en Buenos Aires, antes
de su experiencia en Bolivia), aunque su verdadera escuela fue la
experiencia adquirida en la calle, al calor de la lucha misma, durante
la Resistencia Peronista. Rearte inició la militancia sindical
desde antes del 55, primero como metalúrgico y luego en Jabón
Federal. Ya en la época del régimen gorila, participa
en la recuperación del gremio. Fue delegado, delegado general,
y en 1957 Secretario general del gremio de Jaboneros y Perfumistas
de la Capital Federal y gran Buenos Aires. Ese año, tiene una
activa participación en el nacimiento de las 62 Organizaciones,
que lanzan junto a la CGT Autentica el famoso programa de La Falda.
En 1960, junto a El Kadri, Rulli y Vallese, entre otros, participan
de la primera acción de guerrilla urbana: el ataque a una guardia
de la Aeronáutica en Ciudad Evita. Gustavo fue el jefe del
operativo, que resultó todo un éxito y les permitió
alzarse con dos subametralladoras PAM, uniformes y municiones. Los
compañeros lucían brazaletes con la sigla EPLN (Ejército
Peronista de Liberación Nacional). La JP envía a Gustavo
a Montevideo a establecer contacto con los exiliados peronistas. Allí
se reune con John W. Cooke, jefe del Comando Táctico de la
Resistencia Peronista. De vuelta en Buenos Aires es interceptado por
una comisión policial, pero se niega a entregarse y se defiende
a los tiros. Un proyectil le hace nueve perforaciones en el intestino
y casi se desangra, porque es paseado durante horas a borde de un
automóvil policial; en el Hospital Rawson los médicos
se niegan a entregarlo para que sea interrogado, (torturado) y luego
pasa a la cárcel, donde permanece desde el 61 al 63. Allí
conoce a otros compañeros y continúa con su formación
teórica, aprovechando el tiempo para leer los “clasicos”
de la guerrilla urbana, y discutir con los compañeros presos.
En 1964 se lanza el Movimiento Revolucionario Peronista, y Gustavo
es uno de sus dirigentes, y uno de los redactores del decálogo,
el programa y la declaración de principios. El MRP, con una
fuerte presencia de sindicalistas, es un freno al avance del vandorismo.
Rearte viaja a Madrid a entrevistarse con Perón que le da el
visto bueno para proseguir con el movimeinto, de regreso crea la Juventud
Peronista Revolucionaria. Escribe en el periódico En Lucha,
órgano del MRP y en Compañero, de la JRP. Allí
es firme en la defensa de los postulados del peronimo y duro con los
genuflexos y traidores: “El peronismo es un movimiento revolucionario
que entronca con todas las grandes revoluciones de la humanidad. Desde
su iniciaciòn en las históricas jornadas del ’45,
el peronismo es sinónimo de revolución. Sus realizaciones
desde el poder y la extraordinaria trayectoria de lucha y sacrificio
de sus base después lo confirman. Negar esta esencia es negar
el peronismo” El MRP es uno de los mayores impulsores del encuentro
sindical-político De Pie Junto a Peron, realizado en Tucumán.
Rearte está en la primera línea; el Plenario, que reúne
a las fuerzas políticas y gremiales combativas, reafirma el
carácter revolucionario del peronismo y va a constituir un
hito en la lucha contra el vandorismo.
En
1965 los Estados Unidos invaden Santo Domingo y Rearte viaja a República
Dominicana , llevando el apoyo del peronismo a la lucha que libraba
el Coronel Francisco Caamaño Deno. En 1967 viaja por segunda
vez a Cuba al congreso de la Organización Latinoamericana de
Solidaridad (OLAS), la delegación estaba presidida por el “gordo”
Cooke.
En Agosto del 68 es uno de los organizadores del Plenario del Peronismo
Revolucionario, en el sindicato de Farmacia. En ése cónclave
clandestino se reúnen figuras como el mayor Alberte (quien
acuña entonces la denominación “tendencia revolucionaria
del peronismo”), el negro Sabino Navarro, Di Pasquale, Miguel
Lizazo, Cooke, entre muchos otros. El plenario decidió: promover
la lucha frontal contra la dictadura de Onganía y apoyar todas
las formas de lucha que surgieran del campo popular. Era el inicio,
en una escala mayor, de la lucha armada, y del surgimiento de las
organizaciones politico-militares. Rearte, Cooke y Alberte serán
los principales exponentes de dicha tendencia.
En mayo del 69 Gustavo es apresado nuevamente, y se come unos cuantos
meses adentro. Cuando sale, a comienzos del 70, funda el MR17. Gustavo
gasta los últimos años de su vida en intentar que las
organizaciones que abrazan la lucha armado como camino para lograr
la liberación, no se aíslen de las bases, que no entren
ni en el aparatismo, ni en el militarismo.
Lo que no pudo la represión, lo logrará la leucemia
y Gustavo Rearte fallece el 1º de Julio de 1973 (exactamente
un año antes que Perón) a la edad de 41 años.
Lo velaron en la Federación Gráfica Bonaerense y una
multitud lo acompaño al cementerio, entre los que estaban Carlitos
Caride, su viejo compañero de la JP, el mayor Alberte, Raimundo
Ongaro, y el cónsul cubano de ese entonces. Pero su ejemplo
de lucha y su prédica continúan vivas en los compañeros
que levantamos su nombre. Decía Gustavo allá por el
61: “la historia nos enseña que la supervivencia del
Pueblo está condicionada por la desaparición de la oligarquía.
Renunciar a la lucha es renunciar al destino de la humanidad argentina
por pura cobardía. Si la sangre de los Gainza Paz, los Aramburu,
los Rojas, los Lamuraglia, es el precio que exige la historia para
que no se mueran de hambre nuestros changuitos, que su sangre sea
derramada. No propiciamos doctrinas de odio, luchamos por una causa
de amor cuyo objetivo es el hombre americano. Por eso no daremos el
alto al fuego hasta que la infamia, el privilegio y el colonialismo
no queden definitivamente borrados de esta tierra generosa”.
En eso andamos; Gustavo.